Orígenes de la educación técnica en Argentina.

02/08/2021

Por Gabriel Miranda1 

 Es sabido que la formación para el trabajo existe desde hace mucho tiempo como una forma de capacitación de la mano de obra, con diferentes grados de complejidad. Esta puede darse como en la antigüedad a través de la enseñanza maestro- aprendiz o mediante el transcurrir mismo de las labores prácticas, en la enseñanza que deja  el ejercicio mismo del trabajo.  El siguiente artículo  indaga sobre los orígenes de la formación técnica en el país, entendida como una política pública y sistemática del Estado. 

En el año 2005, junto a tres leyes fundamentales, se reintroduce la enseñanza técnica profesional  estatal, en la República Argentina.   Nos referimos a la Ley de  Educación Técnico Profesional N° 26.058/05, la Ley de Financiamiento Educativo Nº 26.075/05 y la Ley de Educación Nacional N°26.206/06. 

En este sentido, este conjunto de leyes  conforman    la  segunda reforma educativa integral (si tomamos como punto  de partida la Ley de Educación Común de 1884) ocurrida alrededor de una década  después  de sancionada   la cuestionada Ley Federal de Educación en 1994.

 La ley Federal de Educación  impulsada por el menemismo, a la medida de los organismos multilaterales de crédito,  introdujo  en el sistema educativo una serie de cambios estructurales,  dos de ellos de particular importancia a los fines de este escrito.  El primero fue el traspaso de las instituciones educativas  (mayormente de nivel medio y terciario2 ) desde el  Estado Nacional a los organismos provinciales, sin garantizar el financiamiento correspondiente. El segundo, radicó en la eliminación de la enseñanza técnica profesional como modalidad de la educación secundaria. 

Las reformas en el currículum estuvieron orientadas a proponer un conjunto amplio de competencias generales consideradas como transversales al nivel de enseñanza y de acuerdo a los requerimientos del mercado (Jacinto, 2010).  Es lo que se conoció como las escuelas medias polimodales. 

Si bien las medidas adoptadas llevaron casi a la desaparición de la tradicional escuela técnica y la desestructuración de todo el sistema de enseñanza técnico profesional tradicional (Gallart, 2006; Ferreti, 2009). Podemos decir que a nivel institucional y con diferentes estrategias,  las consecuencias de la reforma educativa de los 90”, produjeron una enorme transformación y reacomodamiento de supervivencia, sostenido por diversos actores educativos, en base a  la memoria industrial de las escuelas técnicas. 

Esto último será motivo de algún análisis futuro, siendo que el principal del presente escrito, es remontarnos a los orígenes de la enseñanza técnica profesional, sobre todo de nivel medio, como parte de las políticas públicas educativas. 

En la época de la colonia se aplicaba el modelo de maestro aprendiz. Luego, en  los orígenes mismos, de lo que muchos años más tarde sería  el Estado Argentino, existieron pensadores como Manuel Belgrano, el padre Castaneda y posteriormente y en forma más programática Juan Bautista Alberdi,  que se plantearon la importancia de impartir  formación práctica   y  materias científico tecnológicas. Sin embargo, los impulsores  del  modelo de desarrollo consolidado en 1880, basado en la explotación y exportación de materias primas, sobre todo de origen agrícola y con  escasa industrialización, desestimaron la necesidad de impulsar  desde el Estado la formación técnica. En este modelo solo bastaba con  el disciplinamiento de una  mano de obra con escasa o nula calificación. 

Si bien es cierto que hacia 1899, durante la segunda presidencia de Roca, se creó la que se considera la primera Escuela Técnica Argentina “Ingeniero Otto Krause”  -como  anexo  a la también primera escuela Superior de Comercio hoy “ Carlos Pelegrini”3 – compartimos lo expuesto por Pablo Pineau4  cuando sostiene que se trató de una única escuela y no de un sistema educativo.  “Una escuela que debía ser el semillero de los futuros  (escasos) ingenieros “pero de ninguna manera se pensó como el punta pie educativo para un país industrialista.

También hacia finales del mismo periodo de gobierno,  el Ministro de Instrucción Pública Osvaldo Magnasco,  intentó llevar adelante una reforma educativa que reemplazara los bachilleratos por escuelas secundarias descentralizadas de enseñanza práctica, para la formación de profesionales técnicos; proyecto que encontró su límite de aplicación  en el amplio rechazo de la elite económica gobernante, los medios periodísticos afines como el diario La Nación y la iglesia católica.  

 En 1909 aparecieron las primeras escuelas de artes y oficios, exclusivamente para varones. Luego, siguiendo el modelo de Instituciones alemanas y francesas, en 1912 las escuelas (industriales)  tenían como fin la formación de técnicos con un plan de estudios de 6 o 7 años, con materias centradas en las disciplinas científico-técnicas con un 25% de formación práctica en taller. 

En 1935 el Estado Nacional creó las primeras escuelas técnicas de oficio. Las 4 orientaciones dictadas eran: electricidad, herrería, carpintería y construcciones. El tiempo dedicado al taller era del 50% de las horas de estudio. Recibían el título de obrero especializado y con un año más, el de capataces. Pero estos títulos no  habilitaban para estudios superiores. 

Es necesario contextualizar que la debacle de 1930, no sólo  mostró el agotamiento del modelo de desarrollo agrícola exportador, sino que generó el cierre de las economías de las naciones desarrolladas, provocando la escasez de bienes industriales y obligando, por decirlo de alguna manera, a generar determinados intentos de producción nacional, ante la falta de productos  importados, sobre todo bienes durables y repuestos para maquinaria.  

En 1944 a través del decreto N° 14538/44, se crea la Comisión Nacional de Aprendizaje y Orientación Profesional (CONAOP). Esta medida entre otras cosas, incluyó la creación de escuelas fábrica. Fue la génesis  de  las escuelas técnicas tal cual las conocemos hoy.  Con dos ciclos de 3 años cada uno, se crea la figura del alumno aprendiz, que debía tener una edad de entre 13 y 18 años. Del segundo ciclo se egresaba con el título de técnico de fábrica. El énfasis estaba puesto en el “saber hacer “. 

El auge de las escuelas técnicas como política pública sistematizada  desde el Estado y como forma de acompañar el modelo de desarrollo por sustitución de importaciones, aportando  mano  obra calificada,   comenzó  durante el primer peronismo. Es durante ese periodo, donde desde el Estado, se le da un fuerte impulso al desarrollo de la industria nacional y consecuentemente a la generación de empleo industrial, apostando a la fabricación de bienes industriales, mayormente para ser vendidos en el mercado interno y que antes se importaban. También durante este gobierno se crea la Universidad Obrera Nacional.  

La expansión de la educación técnica, continua en las décadas posteriores, en coincidencia con el crecimiento exponencial de las matrículas de la educación secundaria en todas sus modalidades.  

A partir de 1958 en el gobierno de Frondizi se  otorga un perfil más humanista a la formación técnica. Se vuelve a la idea de separar teoría y práctica: los alumnos cursaban en un turno materias de una currícula similar al bachiller y en contraturno cursaban las materias prácticas de taller. 

En 1959  la fusión de la CONAOP con la Dirección Nacional de Enseñanza Técnica da origen al Consejo Nacional de Educación Técnica (CONET). Organismo colegiado que guiaría hasta su eliminación con  la reforma de 1994, los distintos caminos, acorde a los gobiernos de turno, de la formación técnica profesional en la República Argentina. También durante el frondízismo la Universidad Obrera Nacional, paso llamarse Universidad Tecnológica Nacional  (UTN). El periodo desarrollista de Frondizi, apostó   también  al desarrollo industrial del país, pero mediante el impulso de empresas privadas, muchas de ellas extranjeras, sobre todo automotrices. 

Lo visto hasta aquí,  conforma un primer avance para adentrarnos en una parte importante y apasionante de la historia de la educación en Argentina, como lo es la educación técnica .De los párrafos precedentes es posible comenzar a intuir la relación entre modelos de desarrollo y política educativa.   Su origen y continuidad estuvo,  está y estará intrínsecamente ligado a  los distintos modelos de desarrollo y seguirá siendo un escenario de  disputa política por impulsar uno u otro proyecto de país. 

[1]Técnico mecánico, Licenciado en Ciencia politica y gobierno y docente de la ETP

[2]Las escuelas primarias nacionales comenzaron a transferirse a partir de 1968. Por ejemplo a las provincias de Buenos aires, Río Negro y La Rioja.

[3] El cual dependía en principio a su vez, del Colegio Nacional.

[4] Nos referimos a la entrevista realizada por el canal La Nación al especialista en educación Pablo Pineau el 15 de Noviembre de 2019.

 

 

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